ESFL195

XII semana del Tiempo Ordinario – Lunes

¿Por qué no debemos juzgar?

No juzguen, para no ser juzgados.Porque con el criterio con que ustedes juzguen se los juzgará, y la medida con que midan se usará para ustedes. ¿Por qué te fijas en la paja que está en el ojo de tu hermano y no adviertes la viga que está en el tuyo? ¿Cómo puedes decirle a tu hermano: «Deja que te saque la paja de tu ojo», si hay una viga en el tuyo? Hipócrita, saca primero la viga de tu ojo, y entonces verás claro para sacar la paja del ojo de tu hermano.Mt 7,1-5

La razón por la que no podemos quitar la paja del ojo de nuestro hermano es porque no tenemos la capacidad para hacerlo ya que la viga de nuestro ojo nos impide ver lo suficientemente bien. Al di la de la metáfora: nuestro pecado nos impide evaluar con justicia el de los demás. Esto es más que una simple opinión: es la enseñanza que todos necesitamos. El pecado oscurece la inteligencia y evita que se comprenda en profundidad y en modo justo personas y situaciones. No se puede ver y entender el pecado de nuestro hermano, si no estamos en comunión con él hasta el punto de conocer las razones que lo han determinado a ser lo que es: los talentos y la educación recibida, el estado de ánimo, el nivel de su fe, las circunstancias y sus necesidades. Pero esta comunión se nos impide a causa de nuestros y sus pecados.

Al principio de los tiempos, después de la caída de Adán y Eva «Entonces se abrieron los ojos de los dos y descubrieron que estaban desnudos. Por eso se hicieron unos taparrabos, entretejiendo hojas de higuera» (Gn 3,7). Nuestro pecado cortó la comunión con Dios y, en consecuencia con nuestros hermanos, lo cual nos impide conocer las condiciones que los llevaron al pecado. Incluso la inteligencia, creada por Dios para estar en comunión con él, es iluminada sólo si se mantiene en comunión con él. Además, nosotros entendemos de una manera distorsionada porque el pecado que vemos en los otros casos no es frecuente más que nuestro propio reflejo en ellos: el ladrón ve a todos como ladrones, el egoísta ve a todos como egoístas y un mentiroso ve a todos como mentirosos. También nos impide ver el pecado, o subestima el mal que está en nosotros. La falta de comunión con Dios, el ver reflejado en los otros nuestro pecado y la tendencia a no considerarlo como tal hacen que la viga que – dice hoy el Señor – nos impide ver y ser capaces de sacar la paja del ojo de nuestro hermano.

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