ESFL104

IV semana de Pascua – Viernes

Nuestro lugar

«No se inquieten. Crean en Dios y crean también en mí. En la Casa de mi Padre hay muchas habitaciones; si no fuera así, se lo habría dicho a ustedes. Yo voy a prepararles un lugar. Y cuando haya ido y les haya preparado un lugar, volveré otra vez para llevarlos conmigo, a fin de que donde yo esté, estén también ustedes. Ya conocen el camino del lugar adonde voy». Tomás le dijo: «Señor, no sabemos adónde vas. ¿Cómo vamos a conocer el camino?». Jesús le respondió: «Yo soy el Camino, la Verdad y la Vida. Nadie va al Padre, sino por mí. Jn 14,1-6

Hemos venido al mundo en lugar de nuestro nacimiento, con la cuerpo que Dios nos ha dado para llevarnos donde quiere, como había estado allí disponible un taxi para llevarnos un visita anorámica antes de ir al teatro. Finalmente descenso disfrutar del espectáculo y vamos a entrar en la eternidad con nuestro billete en la mano, que el Señor nos ha dado y nos asegura que un lugar reservado ya todo para nosotros. No sé donde me llevan sin embargo, este taxi en el que se sentó por muchos  años, y que, en los últimos tiempos, necesita más mantenimiento con frecuencia. Sólo sé que estoy sosteniendo un boleto que me asegura la entrada y un lugar en la eternidad, y que el taxista se Mismo Señor, que conoce el «Camino» por recorrer, la «Verdad» a dónde voy y la «Vida» que voy a disfrutar por toda la eternidad. Y esto es suficiente para mí. Agradezco a mis padres que me permitió Para obtener en este taxi, desde el cual, mirando por la ventana, Veo paisajes, amaneceres y puestas de sol, y el sol del verano la nieve del invierno. Les doy las gracias porque se educó en la fe y estoy agradecido a las muchas personas que han permitido que esta fe crezca. Doy las gracias a los niños a los que creo que dado lo que necesitaban, pero de quien he recibido aún más. Doy las gracias a mis profesores en el periodo escolar, que abrió mi mente al conocimiento y la forma de captura. Agradezco a los colegas y colaboradores que han seguido durante mi profesión de ingeniería. Gracias la gente que conocí en mi actividad política a corto. Doy las gracias a los muchos amigos e incluso los pocos enemigos que tenía. Agradezco a Ana María, a quien tuve el privilegio de tener como compañero de viaje, y con el que, sin saber lo que así, sé que vamos a estar juntos en la eternidad, por lo que su lugar está junto al mío. Gracias a todos, mientras el taxi sigue siendo corriendo hacia el lugar que yo esperaba, con el Señor en la rueda.

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