ESSM009

29 de Abril  – Santa Catalina de Siena

Morir para vivir

 En esa oportunidad, Jesús dijo: «Te alabo, Padre, Señor del cielo y de la tierra, por haber ocultado estas cosas a los sabios y a los prudentes y haberlas revelado a los pequeños. Sí, Padre, porque así lo has querido. Todo me ha sido dado por mi Padre, y nadie conoce al Hijo sino el Padre, así como nadie conoce al Padre sino el Hijo y aquel a quien el Hijo se lo quiera revelar. Mt 11,25-27

Hay en el evangelio un modo de perder y un modo de morir que es vivir; una debilidad que es fuerza., una riqueza que pasa a través de la pobreza de espíritu y un poseer que se realiza en el dar; y una manera de encontrar la vida perdiéndola. En el evangelio de hoyleemos que el misterio ha sido escondido a los sabios e inteligentes, y ha sido revelado a los pequeños: “Sí, Padre, porque así has decididoen tu benevolencia”. Entonces nos preguntamos: ¿Por qué todo lo que el mundo considera importante, en el reino de los cielos se considera marginal o negativo? Hay un motivo profundó  si Jesús, en las tentaciones en el desierto, rechazó la gloria, el poder, y la riqueza; y para salvar al mundo ha escogido morir en la cruz. Este debe ser el Leit motiv de la historia de la salvación, debemos deducir que las categorías de los pensamientos de Dios son diametralmente opuestos a las de los hombres. ¿Por qué? Para encontrar el motivo tenemos que considerar el primer acto de rebeldía del hombre, al principio de los tiempos. Dios había dicho al hombre: “Puedes comer de todos los árboles que hay en el jardín, exceptuando únicamente el árbol del conocimiento del bien y del mal. De él no deberás comer, porque el día que lo hagas quedarás sujeto a la muerte” (Gn 2,16-17).

En otras oalabaras, la conciencia profunda de la vida y de la ewsencia de las cosas, seguiría siendo una prerrogativa de Dios. Per la serpiente dijo a la mujer: “No, no morirán. Dios sabe muy bien que cuando ustedes coman de ese árbol, se les abrirán los ojos y serán como dioses, conocedores del bien y del mal”(Gn 3,4-5).

Y el hombre y la mujer comieron el fruto prohibido. En ese momento lejano del tiempo, Dios puso en acto la historia de la salvación y, tácitamente, retó al hombre: “¿Tú quieres ser igual que Yo?: Veamos si eres capaz de dar la vida por Mí, como yo la doy por ti”. Este reto se concretizó cusndo Jesus, Hijo de Dios y Dios mismo, ha ofrecido en la Cruzmsu vida por la salvación del hombre. Desde el pecado original, todos aquellos que se han convertido y han abrazado el proyecto de Dios, ya sea en el Antiguo Testamento o en el Nuevo, han descubierto que existe un modo de perder para vencer y un modo de morir que es un vivir. Pero han descubierto tambié que este misterio fue revelado a los pequeños y ha sido ocultado a los sabios e inteligentes.

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