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25 de Abril  –  San Marcos Evangelista

El grande mandato

[Jesús] les dijo: «Vayan por todo el mundo, anuncien la Buena Noticia a toda la creación. El que crea y se bautice, se salvará. El que no crea, se condenará. Y estos prodigios acompañarán a los que crean: arrojarán a los demonios en mi Nombre y hablarán nuevas lenguas; podrán tomar a las serpientes con sus manos, y si beben un veneno mortal no les hará ningún daño; impondrán las manos sobre los enfermos y los curarán» …. Ellos fueron a predicar por todas partes, y el Señor los asistía y confirmaba su palabra con los milagros que la acompañaban. Mc 16,15-20

Este es el mandato de Jesús a la Iglesia y estas son las promesas. Hace algún tiempo recibimos un opusculeto con los augurios del P. Raniero Cantalamessa, un apóstol de nuestro tiempo, un amigo. Fue impreso en ocasión de sus 50 años de sacerdocio vividos al servicio del anuncio del evangelio por todos los medios, en tantos lugares en todos los continentes y a toda raza. Desde el 1980 es predicador de la casa pontificia , y por eso, en los tiempos de Adviento y de la Cuaresma, da una catequesis al Papa y a los Obispos, en el Vaticano. Dice el P. Raniero: Cuando Juan Pablo II me daba las gracias por la catequesis, yo le contestaba: “Es Usted quien nos da la prédica, Santidad, porque nos da un ejemplo de humildad, de respeto, de estima por la Palabra de Dios”. Desde 1995, cada sábado por la tarde, conduce casi ininterrumpidamente en la Radio Televisión nacional italiana la transmisión “Las razones de nuestra esperanza”. Dice el P. Raniero: “Si tuviera que renunciar, como tarde o temprano sucederá, el último de los muchos compromisos a los que renunciaré, va a ser éste”. En 1980, después de haber predicado a Jesucristo en toda Italia, el P. Raniero comenzó su predicación  en el extranjero, comenzado con Francia.  En 1985 pasó los confines de Europa y fue a Estados Unidos, desde donde fue a Australia varias veces. En los años sucesivos, cada mes ha predicado en todo el mundo, en los estadios y en los conventos, él podría hacer suyas las palabras de un camionero de Brasil quien escribió atrás de su camión: “Vivo em casa, moro na rua” – vivo en casa, habito en el camino. No bastaría un libro entero para nombrar todas las localidades en donde el P. Raniero ha predicado. Entre una misión y otra, ha escrito numerosos libros y artículos, y de vez en cuando, hemos tenido el privilegio de hospedarlo en nuestra casa para la cena. Su respuesta excepcional a la página del evangelio de hoy, nos debe ser de ejemplo: cada uno de nosotros es llamado a responder, utilizando todos sus carismas que le fueron dado por Dios, al mandato de de la evangelización. No existen llamadas excepcionales: existen respuestas excepcionales.  

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