ESFL071

V semana de Cuaresma – Martes

Los tiempos fuertes de la fe

Jesús les dijo también: «Yo me voy, y ustedes me buscarán y morirán en su pecado. Adonde yo voy, ustedes no pueden ir». Los judíos se preguntaban: «¿Pensará matarse para decir: «Adonde yo voy, ustedes no pueden ir»? Jesús continuó: «Ustedes son de aquí abajo, yo soy de lo alto. Ustedes son de este mundo, yo no soy de este mundo. Por eso les he dicho: «Ustedes morirán en sus pecados». Porque si no creen que Yo Soy, morirán en sus pecados». Los judíos le preguntaron: «¿Quién eres tú?». Jesús les respondió: «Esto es precisamente lo que les estoy diciendo desde el comienzo. De ustedes, tengo mucho que decir, mucho que juzgar. Pero aquel que me envió es veraz, y lo que aprendí de él es lo que digo al mundo». Ellos no comprendieron que Jesús se refería al Padre. Después les dijo: «Cuando ustedes hayan levantado en alto al Hijo del hombre, entonces sabrán que Yo Soy y que no hago nada por mí mismo, sino que digo lo que el Padre me enseñó. El que me envió está conmigo y no me ha dejado solo, porque yo hago siempre lo que le agrada». Mientras hablaba así, muchos creyeron en él . Jn 8,21-30


Seguir los temas de la fe del año litúrgico es como correr el Giro de Italia. Hay tapas de llanura del Tiempo Ordinario, durante las cuales es más fácil correr en el pensamiento de Jesús, y hay etapas de montaña de los periodos de Adviento y Cuaresma, en las cuales analizamos grandes temas de la fe, y en estas es difícil marcar el paso de sus propuestas de vida. Para salir de estas etapas con dignidad, se necesita estar bien entrenados y el entrenamiento mejor es la oración. La etapa hodierna es particularmente importante, porque Jesús procede con ciertos pasos en los que arriesgamos de separarnos del Él. Primeramente Jesús nos pide crecer que en El coexisten dos naturalezas, la humana y la divina: «Ustedes son de abajo, yo soy de arriba»,  Si nosotros creemos con la mente y con el corazón, permanecemos en su pensamiento. Después Jesús nos pide crecer en nuestra fe en É, como Hijos de Dios, nos salva de nuestros pecados: «Si no creen que Yo Soy , morirán en sus pecados».  “Yo soy” de hecho es la definición que Dios da de si mismo en el Antiguo Testamento. Por eso, debeos creer que +El es Dios, que nosotros somos pecadores, pero la fe en Él nos salva. Hoy seguir a Jesús no será fácil, pero con la oración y la meditación del evangelio seremos capaces de salvarnos. Jesús, sin embargo, sabe que la el salto de los próximos días será el más difícil para nosotros y por consiguiente comienza a prepararnos anticipadamente en el contenido: su obra de salvación pasará a través el momento de la cruz, cuando será «levantado el Hijo del hombre». Debemos aumentar nuestra oración para no perder el paso cuando meditaremos este misterio del amor infinito de Dios.

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