ESFL069

IV Semana de Cuaresma – Sábado

Jesús es el Señor

Algunos de la multitud que lo habían oído, opinaban: «Este es verdaderamente el Profeta». Otros decían: «Este es el Mesías». Pero otros preguntaban: «¿Acaso el Mesías vendrá de Galilea? ¿No dice la Escritura que el Mesías vendrá del linaje de David y de Belén, el pueblo de donde era David?». Y por causa de él, se produjo una división entre la gente. Algunos querían detenerlo …. Los guardias fueron a ver a los sumos sacerdotes y a los fariseos, y estos les preguntaron: «¿Por qué no lo trajeron?». Ellos respondieron: «Nadie habló jamás como este hombre». Los fariseos respondieron: «¿También ustedes se dejaron engañar? ¿Acaso alguno de los jefes o de los fariseos ha creído en él? En cambio, esa gente que no conoce la Ley está maldita». Nicodemo, uno de ellos, que había ido a ver a Jesús, les dijo: «¿Acaso nuestra Ley permite juzgar a un hombre sin  escucharlo antes para saber lo que hizo?». Jn 7,40-51

Ya hace algunos años que, durante la oración matutina, nos reunimos a reflexionar sobre la identidad de Jesús de Nazaret para nosotros: es una pregunta que, ya desde hace 2000 años aparece en la historia. Se preguntaban los primeros discípulos de Jesús y los habitantes de la Palestina; se preguntó Pilatos cuando estaba ante Jesús; se lo preguntó el centurión romano bajo la cruz; se lo han preguntado millones de personas de personas a través de los siglos, que han oído el mensaje del Evangelio. La verdad es una, pero las respuestas son sólo personales, y también nosotros hemos dado respuestas diferentes a través de los años. . Una vez María Leticia, todavía niña, respondió que para ella Jesús era el tercer Papá. Hoy, después de años de oración y de camino juntos, después de haber visto los milagros de nuestra vida y después de haber tocado con la mano la intervención de la Providencia, que nos ha protegido día tras día, hemos respondido a la pregunta “¿Quién es Jesús de Nazaret para ustedes?, con la respuesta más completa que hemos podido encontrar: “¡Jesús es el Señor!”  Es la exclamación de Pedro en el Lago de Galilea, cuando después de la crucifixión, había regresado a la pesca. “Es el Señor” había gritado Pedro apenas lo divisó en la playa. Y con esta exclamación se encendieron en él los recuerdos más bellos y la esperanza de una vida más libre y gloriosa. “Jesús es el Señor” fue el anuncio incesante del Padre Tomás Beck en los últimos años de su vida. 

Un día fue invitado a Australia para dar algunas conferencias a unos grupos de oración en las comunidades del Renovación Carismática. Lo acompañé al aeropuerto , y en las semanas sucesivas, de vez en cuando le telefoneaba a mi amigo Brian Smith, responsable de la Renovación en Oceanía, para informarme sobre el eco de sus catequesis, “Aquí – me decía Brian – las personas entienden que Jesús es el Señor”. Cuando regresó el padre Tomás, fui a recibirlo al aeropuerto, y durante el viaje en automóvil para traerlo a casa, me dijo: “Sabes, Padre Tomás, nuestro amigo Brian me ha dicho que de sus catequesis la gente ha aprendido que Jesús es el Señor”. “Entonces han entendido todo” me respondió  el padre Tomás, sonriendo feliz.

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