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19 Marzo – San José Esposo de María Virgen.

San José, nuestro protector

Pero aquella misma noche, la palabra del Señor llegó a Natán en estos términos:«Ve a decirle a mi servidor David: Así habla el Señor: ¿Eres tú el que me va a edificar una casa para que yo la habite? Sí, cuando hayas llegado al término de tus días y vayas a descansar con tus padres, yo elevaré después de ti a uno de tus descendientes, a uno que saldrá de tus entrañas, y afianzaré su realeza. El edificará una casa para mi Nombre, y yo afianzaré para siempre su trono real. Seré un padre para él, y él será para mí un hijo. Si comete una falta, lo corregiré con varas y golpes, como lo hacen los hombres. Tu casa y tu reino durarán eternamente delante de mí, y su trono será estable para siempre». 2S 7,4-5.12-14.16

Hoy se celebra la fiesta de San José, el esposo de la Virgen María, y patrono de nuestra familia y administrador de delegado de la humanidad. Su estatua está expuesta a la entrada de nuestra casa y siempre tiene una lucecita encendida de día y de noche. Nos la regaló nuestro párroco de Castellanza, Don Luis, que había pensado de substituirla por otra más grande en su iglesia, nos dijo: “Uds. que están abiertos a recibir gente, podrían encontrar un lugar para mi San José en su casa” Tuvimos la sensación que se trataba de una bendición, por eso respondimos con entusiasmo: “Con gusto, Don Luis, lo pondremos al centro de nuestra casa”.  Y así San José se convirtió en el protector de nuestra familia, centinela de la casa y nuestro administrador delegado. Debemos reconocer que San José ha hecho bien su papel, aunque lo hayas hecho trabajar más horas. No nos ha faltado nunca el trabajo y el justo bienestar, y los ladrones, cuando han entrado, lo han visto y se han ido sin llevarse nada, y dejando la puerta abierta. San José desciende de la Casa de David, es de origen real. A él se refiere hoy el texto que leímos hoy. Es el hombre que el Espíritu Santo ha escogido para proteger a la Santísima Virgen María y a Jesús todo el tiempo que han necesitado de su protección. Él les ha procurado siempre el sustento diario. A San José Dios mandaba a su ángel en sueños para sugerirle lo que tenía que hacer en cada circunstancia de su vida. Debemos afirmar que, desde el momento que lo hemos tenido en casa, muchos buenas sugerencia han llegado a nuestra casa por las vías misteriosas del Espíritu. Y cuando salimos fuera de la casa, aun por muchos días, el hecho de dejar ahí a San José con la luz encendida, no hace estar tranquilos.

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