ESFL036

07 de enero

El anuncio es: «¡Arrepiéntanse!» 

Cuando Jesús se enteró de que Juan había sido arrestado, se retiró a Galilea….camino del mar, país de la Transjordania, Galilea de las naciones!  … A partir de ese momento, Jesús comenzó a proclamar: «Conviértanse, porque el Reino de los Cielos está cerca Jesús recorría toda la Galilea, enseñando en las sinagogas, proclamando la Buena Noticia del reino y curando todas las enfermedades y dolencias de la gente.  Su fama se extendió por toda la Siria, y le llevaban a todos los enfermos, afligidos por diversas enfermedades y sufrimientos: endemoniados, epilépticos y paralíticos, y él los curaba.  Lo seguían grandes multitudes que llegaban a Galilea, de la Decápolis, de Jerusalén, de Judea y de la Transjordania. Mt 4,12-17.23-25

El anuncio del evangelio viene  transmitido en la historia como un testimonio que  pasa de un atleta al  otro, en una meta que se correrá hasta el fin de los tiempos. Juan fue arrestado y ha terminado  su carrera. Jesús recoge su testimonio y empieza el suyo hasta el final en el calvario: después tocara a la  Iglesia, la que iniciara su fracción  con Pedro. Pablo y otros apóstoles, y también ellos terminarán  con el martirio. Este mensaje, que desde hace dos mil años ha pasado de una persona a otra, hoy en día,  está  en manos de la Iglesia actual, de la  cual  también nosotros somos  parte. Probablemente nuestra carrera  no terminará  con un arresto o martirio, como la de Juan el Bautista, pero si recorremos una buena fracción, correremos también nosotros el riesgo de la persecución, que podrá ser ocasión de ulteriores testimonios como fue para todos los que nos han precedido. El estadio en el que corremos nos lo dirá hoy  Jesús, y la Galilea de las gentes, el lugar de nuestra vida cotidiana. Lo que deberemos  anunciar no es una ley, como ocurrió entre los Judíos del Antiguo Testamento, o de las opiniones, como a menudo se entiende hoy, en  este tiempo de realismo imperante, sino Jesucristo  Hijo de Dios, muerto en el calvario y resucitado: Este es el anuncio que debemos llevar: “Conviértanse, porque el Reino de los Cielos está cerca”. Esta cerca, porque el  tiempo se ha hecho breve, y es urgente que los pueblos crean en el mensaje  del evangelio y cambien de vida, porque cada  hombre tiene el derecho a recorrer aquel  camino de liberación que Jesús ha recorrido primero. El anuncio es: ¡Conviértanse!. La conversión lleva  un nuevo sentido de justicia, una nueva libertad de las cosas de este mundo, la paz  en los corazones de  quienes han llegado a las fuentes de la vida, la abundancia, como fruto de la Providencia, y la verdad de quien ha comprendido  el sentido  último de los asuntos humanos y la historia, la «fidelidad» al Señor, el amor para la gente, sea quien sea y esté donde esté. Es otro modo  de vivir.

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