ESFS297

XXVI semana del Tiempo Ordinario – Martes

Obrar para que todo se cumpla

Cuando estaba por cumplirse el tiempo de su elevación al cielo, Jesús se encaminó decididamente hacia Jerusalén y envió mensajeros delante de él. Ellos partieron y entraron en un pueblo de Samaría para prepararle alojamiento. Pero no lo recibieron porque se dirigía a Jerusalén. Cuando sus discípulos Santiago y Juan vieron esto, le dijeron: «Señor, ¿quieres que mandemos caer fuego del cielo para consumirlos?». Pero él se dio vuelta y los reprendió. Y se fueron a otro pueblo. Lc 9,51-56

Hay en la profesión de ingeniero, una fase del proyecto que es la más bella, la más fascinante y la más importante: la conclusión. Es el momento en que todo se ha concluido, el presupuesto se ha terminado, el tiempo se ha casi acabado; se debe ahora entregar el proyecto a la persona que lo ha comisionado. En el momento en el se regresa a casa, dejando en el desierto, dejando atrás un establecimiento y una chimenea que fuma, signo de que hay vida y de que se trabaja. Hay en la vida de los padres de familia una fase también bella e importante: es cuando la familia ha crecido, los años han pasado, las fuerzas restantes no son muchas, pero los hijos ya han comenzado a caminar con suspropios pies y se han injertado en el ciclo productivo de la vida. Es el momento en el que el proyectos de amor “Todo se ha cumplido” (Jn 19,30), se devuelve al Padre y por los años que quedan, se ora para que dé sus frutos. Ést es la fase del proyecto de la salvación del mundo que está viviendo Jesús en el evangelio de hoy:  «Cuando estaba por cumplirse el tiempo de su elevación al cielo, Jesús se encaminó decididamente hacia Jerusalén». Para Jesús ir a Jerusalén significa ir a morir en la cruz y concluir la obra de salvación que el Padre le había comnmfiado. Después será elevado al cielo y regresará al Padre. Debería ser el momento de la acción de gracias y de la gratitud para quien ha concluido la obra de salvar al mundo del pecado, de los propios límites y del  miedo, pero no es así: los Samaritanos no lo recibieron y los pocos discípulos que lo acompañan no comprenden el momento que Jesús de Nazaret está viviendo, le proponen alguna venganza. Jesús entonces lo amonesta, pero no se desanima: “Y se puso en camino hacia otras aldeas”. Hay siempre alguna otra aldea a dónde dirigirse y alguno que todavía tienen necesidad de nuestro servicio para que podamos dar un sentido al tiempo de la vida que tenemos todavía adelante. Hasta el momento que podamos decir: “Todo se ha cumplido”.

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