ESFL264

XXII semana del Tiempo Ordinario – Lunes

Orar para entender 

Jesús …. el sábado entró como de costumbre en la sinagoga y se levantó para hacer la lectura. Le presentaron el libro del profeta Isaías y, abriéndolo, encontró el pasaje donde estaba escrito: «El Espíritu del Señor está sobre mí, porque me ha consagrado por la unción. El me envió a llevar la Buena Noticia a los pobres, a anunciar la liberación a los cautivos y la vista a los ciegos, a dar la libertad a los oprimidos y proclamar un año de gracia del Señor». Jesús cerró el Libro, lo devolvió al ayudante y se sentó. Todos en la sinagoga tenían los ojos fijos en él. Entonces comenzó a decirles: «Hoy se ha cumplido este pasaje de la Escritura que acaban de oír». Todos daban testimonio a favor de él y estaban llenos de admiración por las palabras de gracia que salían de su boca. Y decían: «¿No es este el hijo de José?».Lc 4,16-22

La palabra de Dioses revelación y creación: en el momento en que se revela una verdad crea los presupuestos para que ésta se realice. También nosotros, cuando hemos tenido algunas dudas sobre alguna opción que hacer, nos hemos puesto en oración y el Señor nos ha iluminado, casi siempre mediante algún versículo de la Biblia que, en aquel momento, ha sido la respuesta a nuestro problema. Es verdad que el Señor nos ha dado la inteligencia y una cierta dosis de sentido común para discernir el camino por seguir en las distintas situaciones de la vida, sin embargo siempre existe un camino solo. Entonces debemos ponernos a rezar como los primeros apóstoles cuando han tenido que elegir al substituto de Judas. Pedro dijo: “Entonces debe convertirse en un testigo con nosotros de su resurrección” Propusieron a dos: José, llamado Berseba y Matías. Oraron así: “Señor Tú que conoces los corazones de todos, muéstranos a cuál de los dos elegiste… Echaron suerte y l elección cayó sobre Matías que fue agregado a los once Apóstoles” (Hech. 1,15-26). Antes de echar a suerte los dados, su discernimiento los había llevado a dos personas, que según ellos, tenían la capacidad para convertirse en apóstoles. Para escoger, se necesitaba la fe , y en la oración han confiado la elección al Señor. Otras veces sucede que la elección sea pura iniciativa del Señor, iluminando a   una persona, en determinada ocasión o en un versículo de las Sagradas Escrituras, mientras los hermanos en  la fe. Es lo que le sucedió a Jesús en la sinagoga de Nazaret, mientras se le ofrece el rollo de la profecía de Isaías, el Espíritu ha anunciado: “El Espíritu del Señor está sobre mí, porque me ha consagrado por la unción. El me envió a llevar la Buena Noticia a los pobres, a anunciar la liberación a los cautivos y la vista a los ciegos, a dar la libertad a los oprimidos”. Esa fue exactamente la misión de Jesús en su vida terrena y, con la ayuda del Espíritu Santo, lo es para la Iglesia hoy en nuestros días.